24 de Febrero Mis 40 primeros años


Febrero 1969 - 24 de Febrero 2009- Mi Cumple.


Una bendición. Atea y profana. Cumplir cuarenta años es una bendición de la vida.

Si pensamos por un momento en el animal que somos, en el mamífero complejo (comparado con el gato que a los 7 esta hasta las manos), si pensamos en un cuerpo de cuarenta años, nos vemos como animales ya vividos, curtidos. Un animal que logró mantenerse vivo bastante tiempo. Pasar la línea de los cuarenta es dejar de ser un accidente de la vida y comenzar a ser ya un logro o un accidentado.

Cumplir cuarenta años, es para un varón, llegar a ser un hombre. Antes, en la liviandad y la inconsciencia, en ese largo período de padecimientos e incertidumbres dudosamente glorificado como juventud, uno cree que puede ganar, que puede hacerle trampa a la muerte, somos inmortales después de los cuarenta adquirimos consistencia plena: sabemos que la cosa un día termina, pero también –paradójicamente- sentimos que somos más fuertes, más densos, más concretos, más interesantes, mas sólidos.

Cumplir cuarenta es empezar a tener que elegir más que antes, no poder coquetear con todo como si un día uno pudiera levantarse y transformarse en príncipe. Se acabó la aventura de la ilusión, la aventura sonsa ligada al infinito. Empieza la aventura más valiosa, definitiva, el cuarentlón, donde uno tiene que mostrar quién es y dejarse de joder. Elegir a quién quiere y para qué lo quiere. Elegir a qué va a dedicar sus talentos y cuales son sus talentos. Elegir qué cosas vas a intentar hacer y cuales vas a tolerar dejar en el camino. Uno quiere lo que quiere, le pasa lo que le pasa, y a los cuarenta comienza a aceptarlo todo, y a ser protagonista de su forma en vez de creer que puede inventarla.

Se acabó la gracia inocente del juego descomprometido. Ahora todo es de verdad, pero también uno ha aumentado tanto su fuerza, su poder personal, que descubre que en lo que creía una renuncia aparece en realidad un mundo nuevo.

Cumplir cuarenta años es empezar la segunda parte de la vida, dejar los últimos resabios de fantasma y empezar a ser un mamífero masculino, viril, deseable, hecho, listo para las batallas más importantes del desarrollo personal (o sea antes me gustaban solo las de 19 a 28 después las de 23 a 35 y ahora me gustan de 19 en adelante, todas tienen su encanto).

Cumplir cuarenta es terminar la maratón, empezar la ceremonia del té.

Cumplir cuarenta es evitar los combates absurdos.

Cumplir cuarenta es tratar de no desembainar la espada solo por que si.

Cumplir cuarenta es no esconder las cicatrices del combate sino mostralas y estar orgulloso de haber combatido.

Cumplir cuarenta es mirar a los costados y ver quien esta , quien se quedo.

Cumplir cuarenta es haber llegado a ver a Yessy cumplir 18.

Cumplir cuarenta es pasar del otro lado del espejo y volverse definitivamente el cuerpo que nos venía acompañando desde que nacimos y empezarlo a querer así (si el nos aguanto tanta agua mineral, tanto trote y falopa durante 39 años, ahora le toca la revancha a el).

Cumplir cuarenta es declarar abierto el período de las aventuras definitivas, las de verdad, las que si sirven.

Cumplir cuarenta es encontrarle la punta al ovillo, o por lo menos tener una idea clara de donde esta, desenmarañar el caos, entender qué figura se estuvo armando.

Cumplir cuarenta es dar la vuelta obligada, dejar la fanta por el vino tinto, la remera ¾ por la camisa a cuadros, tomar el camino del eje, ubicarse y lanzar los pseudópodos más logrados de la vida, decir boludeces y que te digan - Que viejo Boludo- o que una pendeja hable con la amiga y diga – Estoy saliendo con un veterano (refiriéndose a vos).

Cumplir cuarenta es sensacional.



Por que tengo amigos que pareciera que nos conocemos hace 100 años.

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